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miércoles, 26 de marzo de 2014

Batalla de Iwo Jima

A mediados de 1944, los Estados Unidos ya controlaban las islas Marianas al sur de Japón, lo que permitía a que sus bombarderos B-29 poder atacar las ciudades industrializadas niponas. La guerra ya estaba decididamente a favor de los americanos y los japoneses ya apenas presentaban resistencia en el aire. Sin embargo, seguían habiendo 2 inconvenientes a la hora de bombardear Japón:

El primero era que los B-29 americanos no podían recibir una escolta que les acompañara durante toda la ruta, ya que Japón se encontraba a 2500 km de la base más cercana, pero los aviones escolta americanos (los P-51 Mustang) no tenían un radio de acción mayor de 1500 km, por lo que se quedaban cortos. Esto los hacía más vulnerables.

 P-51 Mustang

 B-29

El segundo problema era que en la ruta hacia Japón desde las Marianas, se encontraba la isla de Iwo Jima. Es una pequeña ínsula prácticamente plana, a excepción de un cono volcánico (el Suribachi) al suroeste de la misma. Estaba bajo el control de los japoneses, dotada de sistema de radar y dos aeropuertos. Los bombarderos americanos eran detectados horas antes de soltar sus cargas sobre Japón gracias al radar y podían ser interceptados por la aviación japonesa, que aunque no solía ocurrir, era un riesgo añadido.

Posición de Iwo Jima.

La solución a estos dos problemas era sencilla: tomar Iwo Jima, ya que así, capturaría el radar, eliminarían la resistencia nipona en la isla y contarían con una base desde la cual podrían operar y escoltar los P-51 a los bombarderos durante sus ataques a Japón.

 Foto de la isla de Iwo Jima. El humo es proveniente de ataques aéreos.

Los primeros ataques comenzarían en Junio de 1944 cuando submarinos americanos sitiarían la isla para evitar su abastecimiento y comenzaría una campaña de bombardeos continuos, primero por acorazados situados en la costa y más tarde por bombarderos situados en las Marianas. La situación se mantendría así hasta el 16 de Febrero de 1945, cuando los bombardeos se intensificasen. Tras ello, el 19 de Febrero se iniciaría el asalto a la isla, con un desembarco por parte de 250.000 hombres apoyados por la aviación de 12 portaaviones y el fuego de cobertura de de 8 acorazados y otros 480 navíos. El desembarco se llevaría a cabo en 3 km. de playa, desde la región oriental de la isla debido a que el resto de la costa era rocosa y no existía puerto alguno. Los japoneses trataron de repeler su ataque naval con un ataque aéreo que fue rechazado.

Portaaviones USS Saratoga siendo atacado por los kamikaze durante la batalla de Iwo Jima.
 Acorazado Texas bombardeando la isla.

Plano esquemático sobre el desembarco. Se observa el monte Suribachi y los dos aeropuertos.

Los americanos no encontraron resistencia, ya que la estrategia de defensa nipona no pretendía hacer "fuego de castigo" a las primeras tropas que desembarcasen. La playa estaba formada por terrazas de ceniza que originaban una pendiente de 4 metros de altura. La misma ceniza era muy poco densa, lo que provocaba que los soldados hundieran sus botas en el polvo y se resbalasen al intentar subir por las laderas debido a su peso. Ni sus tanques Sherman podían avanzar bien por esa superficie. Una hora después de que el primer soldado tocase tierra, la playa estaba atestada de marines, tanques y suministros y los japones aprovecharon esto para lanzar un ataque de artillería sobre ellos desde el Suribachi, causando las primeras víctimas y graves perdidas de material a los americanos.

Desembarco en Iwo Jima.

Vehículos y material inutilizado en la playa.

Soldados y tanque "Sherman" americano en las playas 
de Iwo Jima. 

A pesar del fuego enemigo, varios contingentes lograron llegar al pie del volcán intentando separar a las fuerzas japonesas cada una a un lado de la isla. Esto de todos modos no sirvió de nada ya que la isla estaba intercomunicada gracias a una red de túneles subterráneos. Otras tropas al mediodía lograron llegar a los aeropuertos que se encontraban al sur de la isla. Entonces los americanos debieron enfrentarse a un grave problema: como toda la isla estaba intercomunicada, en un principio, sufrieron graves bajas ya que después de haber despejado y dejado atrás un área de terreno, eran atacados por la retaguardia por nuevos soldados japoneses que volvían a ocupar la zona saliendo desde sus túneles escondidos.

Ejemplificación del sistema de túneles.

Al caer la noche, los destructores aliados lanzaron bengalas sobre la isla para proteger a sus soldados de posibles incursiones nocturnas. Al día siguiente continuaron los desembarcos y poco a poco, los americanos avanzaron terreno, pero muy costosamente.
Los japoneses habían instalado fortines en lugares específicos desde los cuales podían tanto defender su fortín como otros que se encontraban en su radio de acción, por lo que los americanos debieron enfrentarse a situaciones de fuego cruzado. Además, las pocas vías viables para vehículos estaban expertamente minadas. La adversa situación de los fortines hizo que los americanos tuvieran que usar estrategias tácticas. Normalmente, tras limpiar de minas el campo por el que avanzaban los marines, éstos identificaban la localización de la fortificación que hostigaba su avance, solicitando a la artillería el barrido de la posición japonesa emplazada a pocos metros delante de ellos. Una vez terminado el castigo artillero, se desarrollaba una competición entre defensores y atacantes por alcanzar antes que el contrario la posición bombardeada. Si los soldados americanos no lograban capturar el puesto antes que el enemigo solían usar granadas de mano o lanzallamas para despejarlos.

 Lanzallamas.
La situación continuó así hasta el 25 de Marzo, fecha en la cual los últimos 200 soldados nipones supervivientes lanza un carga "Banzai" (ataque suicida) contra las fuerzas americanas. Al día siguiente, el alto mando de los EE.UU. declara la isla de Iwo Jima bajo el control definitivo de sus fuerzas.

Ataque "Banzai"

Durante la batalla perdieron la vida aproximadamente 20.000 soldados nipones (la totalidad de sus fuerzas prácticamente) y algo menos de 6.000 marines.

Como consecuencias, la resistencia nipona en esta batalla sería utilizada como pretexto para lanzar las dos bombas nucleares sobre Hiroshima y Nagasaki, ya que una invasión terrestre, según los estadistas americanos, causaría un millón de víctimas militares en la invasión. Por otro lado, Iwo Jima pudo ser utilizada como emplazamiento de los escoltas de los B-29 americanos.

Curiosidad:
La clásica foto de unos soldados levantando la bandera de los Estados Unidos se hizo en la cima del volcán Suribachi cuando los marines lograron alcanzar su cima y asegurarla. En la foto, seis soldados la levantan, pero desgraciadamente tres de ellos morirán en la isla los días siguientes.





martes, 25 de marzo de 2014

Batalla de Montecassino.

A finales del verano de 1943, las fuerzas aliadas desembarcan en el sur de la península itálica con intención de iniciar la liberación de Europa desde Italia. Sin embargo, la cordillera de los Apeninos dificultó muchísimo el avance aliado. Cuando las fuerzas aliadas llegaron hasta Napoles, tenían dos caminos para llegar a Roma:
Uno era a través de la costa oeste de Italia y otro, a través de un valle atravesado por el río Liri. Sin embargo, la entrada a este valle estaba bloquea por una colina de 1.100 metros de altura en la que se alzaba la Abadía de Montecassino, desde el cual, los alemanes podían vigilar todo el valle y defenderlo con su artillería de precisión. La región además estaba defendida por granaderos panzer (soldados de infantería mecanizada)

 Vistas desde la Abadía de Montecassino.

Los aliados eligieron la ruta por Montecassino en un principio y lanzaron su primera ofensiva el 20 de enero de 1944, en la cual una división americana intenta cruzar el río Liri (el cual se encuentra antes de la colina), asumiendo de ante mano que esta sufriría perdidas. Desgraciadamente, estas fueron mayores de las que pensaban, ya que aunque durante horas la artillería estadounidense atacó el pueblo de Cassino al otro lado del rio, no lograron reducir a la infantería enemiga que se resguardaba en su interior, y cuando los soldados americanos trataron de cruzar el río, fueron prácticamente masacrados por fuego de ametralladoras y morteros. Solo unos pocos pelotones de soldados exhaustos alcanzaron la orilla, pero estos quedaron aislados y fueron aniquilados por los alemanes.

 Estadounidenses atravesando el río Liri.

A pesar de las terribles perdidas, el alto mando volvió a lanzar un ataque la noche del 22 de Enero. Amparados en la oscuridad, un batallón logró tender dos puentes en el rio, pero los alemanes al darse cuenta de ello, lanzaron una contraofensiva apoyados con cañones que pulverizaron, literalmente, las posiciones aliadas y obligaron a su retirada de nuevo a su orilla.

 Morteros alemanes en Montecassino.

Sin embargo, el 24 de Enero, los americanos pretendieron lanzar un nuevo ataque, esta vez compuesto por carros de combate, pero siendo los alemanes conocedores de esto, volaron una presa cercana que convirtió las riveras del río en un lodazal, lo cual provoco que veinte tanques quedasen inmovilizados en el barro durante la ofensiva y tuvieran que ser abandonados. Aunque en esta ocasión los americanos, si lograran hacer una cabeza de playa, los alemanes minaron el terreno tras el río y construyeron puestos fortificados que presentaron una fiera resistencia y un gran coste de vidas aliadas. Cuando por fin los carros y soldados americanos alcanzan la Abadía, vuelven a ser frenados en seco durante una semana. 
A principios de Febrero, vuelven a atacar. Esta vez una colina a 335 metros de Montecassino, pero los granaderos panzer vuelven a hacerlos retroceder.

Mapa de Cassino, junto con el Rio Liri (R. Rapido) y el monasterio de Montecassino.

Finalmente, los soldados aliados están exhaustos, faltos de víveres y munición y el avance se detiene definitivamente. Por suerte para los alemanes, refuerzos paracaidistas se reparten por el pueblo de Cassino y las laderas próximas, pero tienen orden expresa de no ocupar el monasterio de se encuentra en la colina, ya que es un monumento histórico y no quieren convertirlo en un objetivo militar.

Desafortunadamente, los aliados desconfíaron y decidieron bombardear con varios aviones, B-17, B-26 y B-25, la abadía de Montecassino el 15 de Febrero, lanzando sobre ella 600 toneladas de explosivo y reduciéndola a escombros. Pero empeorar la tragedia, en el lugar vivían varios monjes, refugiados del pueblo de Cassino y heridos que mueren la mayoría en el ataque. Este error, por parte de las fuerzas militares estadounidenses, no fue reconocido hasta 1969.
Justo tras el bombardeo, fuerzas paracaidistas alemanas fortifican los escombros y frenan los ataques posteriores de los aliados los días 16 y 17, causando gran número de bajas. Las ofensivas continúan intermitentemente hasta el 18 de Febrero, cuando las primeras nevadas detiene el ataque sin haber logrado ningún éxito y habiendo causado muchas bajas en el bando aliado.

Bombardeo sobre el monasterio de Montecassino.

Vídeo en el que se ven los ataques aéreos contra la abadia y el pueblo de Cassino.


El 15 de Marzo se reanudan los ataques por parte de fuerzas de la Commonwealth. Deciden lanzar un fuerte ataque sobre el pueblo de Cassino, el cual es bombardeado por 500 aviones aliados y 2.500 toneladas de proyectiles de artillería. No quedaba ni un solo edificio en pie, y la cantidad de cráteres recordaban a un paisaje lunar. El alto mando británico declaraba que no podían haber sobrevivido ni un solo contingente alemán. Pero, increíblemente, tras haber soportado el bombardeo en cloacas y sótanos, los paracaidistas vuelven a tomar posiciones defensivas en las ruinas del pueblo y rechazan nuevamente un ataque neozelandés durante nueve días. Finalmente el 23 de Marzo, la ofensiva se abandona totalmente.

  Estado de la ciudad de Cassino tras el ataque aliado.

En esta ofensiva, perdieron la vida 54.000 soldados aliados y la artillería aliada empleó 600.000 proyectiles que causaron 2000 bajas propias. La fuerza y resistencia de los paracaidistas alemanes, que solo perdieron 20.000 hombres estando en inferioridad numérica y de medios, llegó a otorgarle elogios del propio alto mando inglés que había combatido contra ellos:

"Es extraordinaria la tenacidad de estos paracaidistas alemanes. Estuvieron sometidos a toda la fuerza aérea del Mediterráneo bajo la mayor concentración de potencia de fuego que se ha visto jamás. Dudo que haya otras tropas en el mundo que hubiesen podido levantarse y seguir luchando con aquella ferocidad"

Esta sangrienta batalla terminaría con la toma de Montecassino, no por una ofensiva aliada dirigida contra ellos, sino porque Cassino formaba parte de una línea defensiva (la Línea Gustav) que atravesaba Italia. Otras secciones de la línea no habían resistido el embiste aliado y si los alemanes no se retiraban de aquella posición, corrían el riesgo de quedar aislados.

La Línea Gustav (línea roja)